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Reconstruye la frase original
Completa el orden de los siguientes fragmentos, numerándolos al margen, por ejemplo, de modo que puedas reconstruir la frase de Nietzsche. Hay algunos fragmentos que ya están numerados correctamente (los impares), por lo que, para completar el ejercicio, dispones de una doble pista en cada caso: el fragmento anterior y el siguiente (el 1 y el 3, el 3 y el 5, y así sucesivamente)
- 25. "divinización" siempre crecientes de la crueldad,
- 23. (aforismos 18, 77 y 113), yo he apuntado, con
- (o, para decirlo con Spinoza, la sympathia malevolens.
- 3. (quiero decir, de los hombres modernos, quiero
- 15. [simpatía malévola]) es una propiedad normal
- 197 y ss.), y ya antes en Aurora, páginas. 17, 68, 102
- 19. ahora, bastantes cosas de esa antiquísima
- 11. algo muy ingenuo, muy inocente, y que
- 21. allá del bien y del mal, páginas. 117 y ss. (aforismo
- 7. antigua, e incluso se halla añadida como
- aquella humanidad establece por principio
- aún a la tartufería de los mansos animales domésticos
- 17. conciencia dice sí de todo corazón! Un ojo
- decir, de nosotros) el representarse con toda
- dedo cauteloso, hacia la espiritualización y
- del hombre-: %A1y, por tanto, algo a lo que la
- 5. energía que la crueldad constituye en alto grado
- 9. imaginarse que por otro lado su imperiosa
- incluso la constituyen).
- ingrediente a casi todas sus alegrías; el
- la gran alegría festiva de la humanidad más
- más penetrante podría acaso percibir, aun
- necesidad de crueldad se presenta como
- que atraviesan la historia entera de la cultura
- 13. que precisamente la "maldad desinteresada"
- 1. Repugna, me parece, a la delicadeza y más
- 27. superior (y tomadas en un importante sentido
- y hondísima alegría festiva del hombre; en Más
Solución
La frase propuesta en el ejercicio es la siguiente:
"Repugna, me parece, a la delicadeza y más aún a la tartufería de los mansos animales domésticos (quiero decir, de los hombres modernos, quiero decir, de nosotros) el representarse con toda energía que la crueldad constituye en alto grado la gran alegría festiva de la humanidad más antigua, e incluso se halla añadida como ingrediente a casi todas sus alegrías; el imaginarse que por otro lado su imperiosa necesidad de crueldad se presenta como algo muy ingenuo, muy inocente, y que aquella humanidad establece por principio que precisamente la "maldad desinteresada" (o, para decirlo con Spinoza, la sympathia malevolens [simpatía malévola]) es una propiedad normal del hombre-: ¡y, por tanto, algo a lo que la conciencia dice sí de todo corazón! Un ojo más penetrante podría acaso percibir, aun ahora, bastantes cosas de esa antiquísima y hondísima alegría festiva del hombre; en Más allá del bien y del mal, págs. 117 y ss. (aforismo 197 y ss.), y ya antes en Aurora, págs. 17, 68, 102 (aforismos 18, 77 y 113), yo he apuntado, con dedo cauteloso, hacia la espiritualización y "divinización" siempre crecientes de la crueldad, que atraviesan la historia entera de la cultura superior (y tomadas en un importante sentido incluso la constituyen)."
F. W. Nitezsche, La genealogía de la moral