La ejecución del script es necesaria para resolver el ejercicio. Si no tienes activado java en tu navegador puedes recurrir a esta versión alternativa, a la que también puedes acceder mediante el enlace "Versión imprimible".
Reconstruye la frase original
Completa el orden de los siguientes fragmentos, numerándolos al margen, por ejemplo, de modo que puedas reconstruir con ellos la frase propuesta. Hay algunos fragmentos que ya están numerados correctamente (los impares), por lo que, para completar el ejercicio, dispones de una doble pista en cada caso: el fragmento anterior y el siguiente (el 1 y el 3, el 3 y el 5, y así sucesivamente)
- 1. Así, pues, el valor moral de la acción no
- cuanto que ella y no el efecto esperado es
- de la acción que necesite tomar su
- 9. de otras causas, y no hacía falta para ello
- 7. del estado propio, o incluso el fomento de la
- el bien supremo y absoluto. Por tanto, no
- 17. el fundamento determinante de la voluntad,
- 11. en donde puede, sin embargo, encontrarse
- esperado, pues todos esos efectos -el agrado
- felicidad ajena -pudieron realizarse por medio
- 5. fundamento determinante en ese efecto
- la ley en sí misma - la cual desde luego no
- la voluntad de un ser racional, que es lo único
- 19. llamamos bien moral, el cual está presente
- 3. ni tampoco, por consiguiente, en ningún principio
- 13. otra cosa, sino sólo la representación de
- puede constituir ese bien tan excelente que
- reside en el efecto que de ella se espera,
- 15. se encuentra más que en el ser racional-, en
- 21. y que no es lícito esperar de ningún efecto de la acción.
- ya en la persona misma que obra según esa ley,
Solución
La frase propuesta en el ejercicio es la siguiente:
"Así, pues, el valor moral de la acción no reside en el efecto que de ella se espera, ni tampoco, por consiguiente, en ningún principio de la acción que necesite tomar su fundamento determinante en ese efecto esperado, pues todos esos efectos -el agrado del estado propio, o incluso el fomento de la felicidad ajena -pudieron realizarse por medio de otras causas, y no hacía falta para ello la voluntad de un ser racional, que es lo único en donde puede, sin embargo, encontrarse el bien supremo y absoluto. Por tanto, no otra cosa, sino sólo la representación de la ley en sí misma - la cual desde luego no se encuentra más que en el ser racional-, en cuanto que ella y no el efecto esperado es el fundamento determinante de la voluntad, puede constituir ese bien tan excelente que llamamos bien moral, el cual está presente ya en la persona misma que obra según esa ley, y que no es lícito esperar de ningún efecto de la acción."
Immanuel Kant,