La ejecución del script es necesaria para resolver el ejercicio. Si no tienes activado java en tu navegador puedes recurrir a esta versión alternativa, a la que también puedes acceder mediante el enlace "Versión imprimible".
Reconstruye la frase original
Completa el orden de los siguientes fragmentos, numerándolos al margen, por ejemplo, de modo que puedas reconstruir con ellos la frase propuesta. Hay algunos fragmentos que ya están numerados correctamente (los impares), por lo que, para completar el ejercicio, dispones de una doble pista en cada caso: el fragmento anterior y el siguiente (el 1 y el 3, el 3 y el 5, y así sucesivamente)
- 7. a la ciudad; pero si adquieren tierras propias,
- a quienes no esté permitido manejar ni tocar
- abismo, tanto ellos como la ciudad. ¿Bastan, pues,
- aborrecidos, conspirando y siendo objeto de
- 9. administradores y labriegos, y de amigos de
- casas y dinero, se convertirán de guardianes en
- 13. conspiraciones, temiendo, en fin, mucho más
- 3. el oro ni la plata, ni entrar bajo el techo
- en la precisión de un tal régimen para el alojamiento
- establezcamos como digo, o no?
- 5. ni beber en recipiente fabricado con ellos.
- 11. Pasarán su vida entera aborreciendo y siendo
- 15. que a los de fuera; y así correrán derechos al
- que cubra estos metales, ni llevarlos sobre sí,
- 1. Serán, pues, ellos los únicos ciudadanos
- Si así proceden, se salvarán ellos y salvarán
- sus conciudadanos en odiosos déspotas.
- 17. todas estas razones - terminé - para que convengamos
- y con más frecuencia a los enemigos de dentro
- 19. y demás necesidades de los guardianes, y lo
Solución
La frase propuesta en el ejercicio es la siguiente:
"Serán, pues, ellos los únicos ciudadanos a quienes no esté permitido manejar ni tocar el oro ni la plata, ni entrar bajo el techo que cubra estos metales, ni llevarlos sobre sí, ni beber en recipiente fabricado con ellos. Si así proceden, se salvarán ellos y salvarán a la ciudad; pero si adquieren tierras propias, casas y dinero, se convertirán de guardianes en administradores y labriegos, y de amigos de sus conciudadanos en odiosos déspotas. Pasarán su vida entera aborreciendo y siendo aborrecidos, conspirando y siendo objeto de conspiraciones, temiendo, en fin, mucho más y con más frecuencia a los enemigos de dentro que a los de fuera; y así correrán derechos al abismo, tanto ellos como la ciudad. ¿Bastan, pues, todas estas razones - terminé - para que convengamos en la precisión de un tal régimen para el alojamiento y demás necesidades de los guardianes, y lo establezcamos como digo, o no?"
Platón, República