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La filosofía de Althusser


Louis Althusser

5. La Filosofía marxista: el materialismo dialéctico

Por José Romero

LA FILOSOFÍA MARXISTA: EL MATERIALISMO DIALÉCTICO

1.

La aparición de una ciencia nueva supone una ampliación de los límites del conocimiento humano. Althusser afirmaba que una filosofía es la expresión teórica de dicha ampliación; por lo que toda ciencia nace asociada a una filosofía cuyo fin es el de justificar racionalmente la ampliación de los límites del conocimiento que esa ciencia supone en la práctica.

Althusser llamaba “idealistas” a las tesis filosóficas que tienden a poner límites al conocimiento, y “materialistas” a las tesis que tienden a ampliarlo. Por ello, consideraba que la historia de la filosofía era la historia de las luchas entre tendencias materialistas (a favor de las ciencias) y tendencias idealistas (en contra de las ciencias).

Althusser llamaba “ideologías teóricas” o simplemente “ideologías” a las filosofías idealistas, y llamaba “ideologías prácticas” al conjunto de ideas y actitudes psicológicas, que tanto en la práctica social como en la práctica científica, justifican hábitos y comportamientos sociales que son acordes con el orden social vigente y lo reproducen. Las ideologías prácticas son las materializaciones prácticas de las ideologías teóricas y determinan a éstas.

2.

Una ciencia sólo nace si existen unas condiciones políticas que la hacen posible. Esto significa que el nacimiento de una nueva ciencia tiene un doble aspecto: un aspecto teórico (la ampliación del campo de realidad que abre) y un aspecto político (las condiciones políticas que la hacen posible). Según Althusser es siempre el aspecto político el que domina el teórico, porque sin condiciones políticas adecuadas, no puede darse una ampliación del conocimiento. Ahora bien, en cada época de la historia, el contexto político está determinado por la relación de fuerzas entre clases sociales, dado que en toda sociedad humana el poder político expresa dicha relación de fuerzas.

3.

La condición política que posibilitó la aparición de las ciencias naturales fue la ascensión al poder de la burguesía, y ello por un doble motivo. Por una parte, la burguesía eliminó la censura clerical que impedía el libre desarrollo de la investigación de la naturaleza, y por otra, porque el desarrollo de las ciencias naturales puso las bases materiales del poder burgués, al sentar las bases del desarrollo indefinido de las fuerzas productivas, que es a su vez, la base material de las relaciones capitalistas de producción, dado que éstas se fundamentan en el potencial productivo de la jornada de trabajo excedente (plusvalía relativa). Por ello, en términos generales, y salvo en algunas excepciones, la burguesía estuvo y está interesada en el desarrollo de las ciencias naturales y por ello, favoreció y favorece dicho desarrollo. (Nótese, que por el contrario, los estamentos sociales dominantes en el orden feudal (nobleza y clero), estaban interesados en la censura de la investigación científica)

4.

Desde un punto de vista teórico, la aparición de las ciencias naturales fue una ampliación los límites del conocimiento humano. La filosofía burguesa (la filosofía “moderna”) que inauguró Descartes, fue la justificación racional de esa ampliación de límites.

La filosofía burguesa, al justificar la posibilidad teórica de la existencia de las ciencias naturales, refutó los dogmas teológicos que según los cuales Dios intervenía en todos los procesos naturales, y afirmó la autonomía del hombre como sujeto de conocimiento. Esta idea sirvió para que las ciencias naturales se emancipasen de los límites teóricos que le imponía la teología que justificaba el orden feudal.

La condición política que hizo posible el nacimiento de la ciencia de la historia inaugurada por Marx, fue la aparición del proletariado (o clase obrera asalariada) como clase social, pero mientras que en términos generales, las ciencias naturales surgieron cuando la burguesía tenía una relación de fuerzas favorable respecto a las clases a las que sustituía en el poder (nobleza terrateniente); la ciencia de la historia nacía con una relación de fuerzas desfavorable.

5.

Esto, necesariamente era así, porque el materialismo histórico nació precisamente como respuesta teórica a la necesidad que la clase obrera tenía de conocer objetivamente las causas de su situación social subordinada para poder luchar eficazmente contra ella.

Por ello, la condición política necesaria para el nacimiento del materialismo histórico, fue la identificación de dos intelectuales, Marx y Engels, con los intereses de la clase obrera de su tiempo.

Se puede decir, que precisamente, uno de los objetivos de Althusser era hacer comprender que sólo desde el compromiso y la participación en el movimiento obrero puede desarrollarse la ciencia de la historia, porque sólo la lucha política en defensa de los intereses de la clase obrera, plantea los problemas teóricos que permiten un conocimiento científico de la historia. Por ello, Althusser despreciaba y combatía todas las interpretaciones y exposiciones del marxismo que se hacían desde fuera del compromiso político.

6.

Dado que la ciencia de la historia supuso una ampliación del campo del conocimiento, dio lugar a la aparición de la correspondiente filosofía que justificara racionalmente dicha ampliación. Esa filosofía es el materialismo dialéctico.

La labor del materialismo dialéctico, como la de toda filosofía, es la de justificar racionalmente esta nueva ampliación de los límites del conocimiento, pero para ello, debe refutar aquellas tesis de la filosofía burguesa que impiden dicha ampliación.

7.

La filosofía burguesa es, en términos generales tendencialmente materialista en lo que respecta a las ciencias naturales, pero idealista en historia.

La teología, al atribuir a Dios, como ser trascendente, la autoría de los fenómenos naturales y sociales, impedía la investigación de las causas materiales de éstos, dado que al fijar el origen de toda realidad en Dios, impedía investigar más allá de dicho origen.

8.

La filosofía burguesa permitió la investigación científica de la naturaleza al afirmar la autonomía del hombre como sujeto de conocimiento; pero al afirmarlo como sujeto de su propia historia, impidió la investigación de los procesos sociales en los que los hombres están inmersos, ya que supone que el hombre es su “origen”, por lo que a su vez, no deja ver nada más allá de dicho origen, del mismo modo que la teología no dejaba ver más allá de Dios. Por ello, la filosofía burguesa es idealista en su concepción de la historia, al impedir el conocimiento de ésta.

9.

Por ello, del mismo modo que la filosofía burguesa tuvo como misión refutar los dogmas de la teología, la filosofía marxista tiene como misión refutar los límites que la filosofía burguesa pone a las posibilidades de la ciencia. La labor de la filosofía marxista es así, “polémica”, como la labor de toda filosofía, y consiste, en última instancia, en la expresión teórica de los intereses del proletariado en contra de los intereses de la burguesía, “trazando una línea de demarcación” entre la ideología burguesa y la ciencia marxista.

10.

La ideología burguesa no sólo no explica, sino que impide la investigación científica de la historia, de las relaciones de producción capitalistas así como de todas las formas de explotación (de su constitución, de su historia y de sus condiciones). Esto es así, porque está basada en la idea de que la conciencia humana es independiente de las condiciones sociales en las que vive, lo que impide investigar dichas condiciones. Dos ejemplos de ello son las filosofías de Descartes y Kant.

11.

Descartes afirmaba que el hombre tiene determinadas ideas innatas (la de Dios, por ejemplo) inherentes a su conciencia. Así, por ejemplo, el hecho de poner en la conciencia humana el “origen” de la idea de Dios, impide precisamente descubrir las causas por las cuales esta idea aparece en la conciencia.

12.

Por su parte, Kant afirmó al hombre como sujeto “trascendental” del conocimiento, es decir, separado de su objeto de conocimiento, por lo que impedía que el hombre fuese a su vez objeto de conocimiento, y además, limitó las condiciones en las cuales un objeto puede ser conocido, (estar en el espacio y el tiempo), excluyendo a los demás objetos del campo de la ciencia (lo que también fue un obstáculo para el desarrollo de las ciencias naturales, por lo que la filosofía de Kant, también tiene un aspecto idealista en naturaleza).

13.

Por todo ello, la filosofía burguesa, al poner al hombre como sujeto de conocimiento y sujeto de la historia, esto es, como “origen” más allá del cual nada puede ser investigado, no puede comprender cómo la explotación (en general y la capitalista en particular) se produce independientemente de que tengamos conciencia de ella. La categoría “hombre” no deja espacio para el concepto de “lucha de clases” del mismo modo que la “fe” no dejaba espacio para las ciencias naturales.

14.

En términos generales, una tesis filosófica es idealista cuando, en la relación sujeto-objeto da la primacía al sujeto respecto al objeto en el proceso de conocimiento. Una tesis filosófica es materialista cuando, por el contrario, da la primacía al objeto.

Las tesis filosofías idealistas afirman que existen condiciones teóricas y límites objetivos para el conocimiento racional; mientras que las tesis filosofías materialistas establecen cuales son las condiciones que debe cumplir el sujeto de conocimiento (psicológicas y sociales, éticas y políticas) para progresar en el conocimiento racional del objeto.

15.

Para Althusser, dado que toda ciencia genera un lenguaje adecuado a la comprensión de su objeto teórico, y por tanto, inseparable de éste, genera, en su práctica, sus propios criterios de validez. Decía que del mismo modo que un teorema matemático se justifica por el propio lenguaje matemático que lo produce y por tanto no necesita de una comprobación “física” fuera de la práctica matemática, tampoco el materialismo histórico necesita de un criterio de verdad teórico exterior a sí mismo. El criterio de verdad de toda ciencia, está dado por la práctica, por su capacidad de transformar la realidad que indaga.

LA AUTOCRÍTICA. LA DESVIACIÓN TEORICISTA

1.

En sus primeras obras, Althusser definió a la filosofía marxista como “la ciencia de la historia de la producción de conocimientos científicos”,o“teoría de la práctica teórica”. Es decir, que en sus primeras obras, afirmaba que la filosofía marxista era una ciencia cuyo objeto era la historia de los conceptos científicos. Pero al definir a la filosofía marxista como una “ciencia” que tiene un “objeto”, necesariamente debía admitir que había un “sujeto” de conocimiento que sería su “origen”, dado que todo “objeto” de conocimiento requiere de un “sujeto”. Por lo tanto al afirmar esto, admitía implícitamente que los conceptos científicos son el resultado de un trabajo puramente teórico, que surge de la cabeza de un intelectual, que es su “sujeto” y por tanto su “origen” independiente de las condiciones sociales en las que vive; por lo que contradecía su tesis de que toda ciencia surge como resultado de una determinada correlación de fuerzas en la lucha de clases.

2.

Cuando Althusser fue consciente de esta contradicción, se hizo su correspondiente autocrítica, llamando a su primera posición “desviación teoricista”, dado que sólo tenía en cuenta el aspecto teórico de la aparición de las ciencias, ignorando el aspecto político.

A partir de entonces, consideró que la filosofía no tiene “sujeto”, ni por tanto “objeto”, por lo que no es una ciencia; dado que si la filosofía de una época establece los límites de la ciencia de esa época, y esos límites dependen de la relación de fuerzas entre las clases en conflicto, su desarrollo depende en última instancia de la lucha de clases y no de los intelectuales, que son meros “agentes” de las clases en pugna.

Por ello, Althusser, tras su autocrítica afirmó que “la filosofía, es, en última instancia, la lucha de clases en la teoría”.

3.

Hay que anotar que la ciencia sí que tiene “objeto” y por tanto “sujeto”, por ello todo discurso científico se expone necesariamente de forma “ideológica”. Por ello, la ciencia necesita siempre de la filosofía, es decir de una práctica teórica que establezca las relaciones entre el “sujeto” y el “objeto” del conocimiento. El hecho de que la ciencia no pueda escapar de la forma ideológica de exposición es lo que hace posible su progreso indefinido, siendo necesario para ello una práctica filosófica. Es por ello, por lo que la ciencia siempre va asociada a una filosofía que la “abre camino”.

4.

Hay que tener en cuenta, que toda práctica social se le aparece al individuo como su acción en cuanto sujeto “libre”, es decir, que toda práctica social tiene y tendrá siempre forma ideológica (“la ideología es eterna”, afirmó Althusser). Pero es precisamente el reconocimiento de la forma ideológica de toda práctica social lo que permite su estudio científico, es decir, lo que permite investigar las causas y determinaciones de nuestras acciones en cuanto sujetos. Lo que permite, en suma, transformar al sujeto de conocimiento, en objeto de conocimiento.

5.

Uno de los significados políticos de la autocrítica al “teoricismo” es el de evitar cualquier interpretación en la que se consagre la división entre trabajo manual e intelectual. Esta división del trabajo subyace a todas las divisiones de clase y por tanto a todas las formas de luchas de clases, y por tanto hay que evitar que se dé en el seno del marxismo, puesto que éste denuncia precisamente dicha división como sustrato de toda explotación. Por ello, Althusser insistía en que “las masas hacen la historia”, y que “el motor de la historia es la lucha de clases”; es decir, que son las clases sociales explotadas por la forma de explotación dominante en una formación social, las que con su rebelión transforman dicha formación social. La labor de los trabajadores intelectuales es la de reflexionar y orientar las luchas políticas sin dejar de identificarse con los intereses de aquellos a los que representan; tendiendo así, a hacer desaparecer la distinción entre “los que piensan” y “los que actúan”; “los que mandan” y “los que obedecen”.

SPINOZA, HEGEL Y FREUD

Hay que anotar que para Althusser hay una notable excepción en la modernidad, de alguien que no elaboró una filosofía totalmente burguesa.

1.

Es el caso de Spinoza, que al haber demostrado la inmanencia de todo lo real, niega de hecho la existencia del “hombre” como sujeto independiente (trascendental) de la realidad objetiva a la que pertenece. Aún cuando Spinoza no logró poner al hombre en relación con su historia (por lo que su filosofía tiene un aspecto idealista) sí logró ponerlo en relación con la naturaleza, y dar, en muchos aspectos, la primacía al objeto respecto al sujeto de conocimiento, por lo que su filosofía es materialista en naturaleza y en psicología. Por ello, Althusser consideraba a Spinoza como el más directo precursor del materialismo dialéctico.

2.

Por otra parte, Althusser consideraba que Hegel había tenido un papel contradictorio en la formación de la filosofía marxista. Por una parte, Hegel fue un filósofo burgués en la medida en que consideraba que cada época produce su propia conciencia, es decir, que los hombres son directamente conscientes de su organización social, y que por tanto son las contradicciones en la conciencia humana lo que produce los cambios políticos en la historia (y no al revés como Marx propuso). Althusser decía que la dialéctica hegeliana tenía una estructura teleológica, según la cual, la conciencia lleva siempre de forma implícita la solución de sus contradicciones “interiores”, de modo que en los elementos de cada contradicción están implícitos el resultado de su “síntesis”. Es esta estructura teleológica lo que Marx habría desechado como la “corteza mística” del pensamiento de Hegel.

3.

Pero por otra parte, Hegel negaba que existiese un “sujeto” de la historia, un “origen” de la conciencia más allá del cual nada puede ser pensado, sino que la historia es el proceso mediante el cual una conciencia impersonal (el “Espíritu”) va tomando conciencia de sí misma a través de las conciencias individuales que pasan por diversas etapas históricas. Esta noción de “proceso sin sujeto” en la que Hegel ponía el desarrollo de la conciencia en relación con su historia política, era según Althusser, el “núcleo racional” que Marx aprovechó de la dialéctica hegeliana.

4.

Hay que anotar que Althusser sugirió que Freud había rebasado los límites de la ideología burguesa con su teoría del inconsciente, dado que para Freud la conciencia humana está (al igual que para Marx) determinada por condiciones externas a ella misma; y que, al hacer esto, Freud se había convertido en un pensador revolucionario, dado que su teoría del psicoanálisis contiene conceptos que permiten investigar los mecanismos ideológicos que ligan las ideologías teóricas con las ideologías prácticas que mantienen el orden burgués vigente.

5.

Althusser afirmaba que Marx, frente a sus predecesores, había inaugurado una nueva práctica de la filosofía, dado que por primera vez en la historia, aparecía una filosofía, el materialismo dialéctico, que permitía el desarrollo ilimitado de las ciencias, dado que la clase social cuyos intereses políticos esta filosofía representa, el proletariado, está interesada en dicho desarrollo ilimitado.

6.

Althusser afirmaba que si bien no existen filosofías idealistas “puras” ni filosofías materialistas “puras”; el materialismo dialéctico era la primera filosofía de la historia en la que el aspecto materialista dominaba al idealista.

 

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